Por desgracia, a veces me veo diciendo que por desgracia soy cientificista.
A ratos me gustaría creer en el alma. Es mucho más lírico que la mezcla de calor y trabajo repetitivo te esté quemando/absorbiendo/matando el alma, que el que lo esté haciendo con tus neuronas. El alma tiene la ventaja que tienen las fantasías y demás cosas no demostrables: se le pueden aplicar virtudes y defectos a gusto del consumidor. Superman vuela, Dios te ve por un agujerito y Sherlock Holmes se drogaba.
Recuerdo que una de las últimas semanas santas pasé unos días en Bolaños (provincia de Ciudad Real), el pueblo en el que me crié y en el que aún tengo familia. El día de mi llegada, ante la ausencia absoluta de planes, busque un bar en el que tuvieran Canal Plus para ver al Barcelona jugar contra el Bayern de Múnich.
Ración doble de costumbrismo.
Cuando encontré el bar los catalanes ya ganaban por dos a cero y el chico ecuatoriano al que pregunté por el resultado me informó amablemente de que, además, habían expulsado a Josep Guardiola. Mientras otros dos ecuatorianos asentían y sonreían con gestos de aprobación al resultado y desagrado por la expulsión de Pep.
«Me da igual», respondí al camarero la pregunta acerca de «qué quería de tapa».
Un poco después irrumpieron en un bar cuatro jóvenes de edad indefinida vestidos con túnicas azul cielo y cargando con capuchas puntiagudas. Pidieron cuatro chupitos por cabeza que bebieron con avidez y se fueron a misa dando voces por el camino y presumiendo de su pequeña proeza. A nadie le extrañó nada la rocambolesca escena, que si molestó a una señora de esponjoso peinado que miró con repulsa a los nazarenos mientras bebía un café con leche y comentaba su indignación en voz baja con la que supuse su hija o nieta —hoy nunca se sabe—, una chica guapa y algo más joven que yo que vestía como mi madre hace diez años.
Esa tarde, durante la aburrida segunda parte de uno de esos partidos con goleada temprana, la triple ración de costumbrismo y unos cuatro tubos de cerveza con su respectiva tapa, me hicieron pensar que a pesar de no ser cristiano, ni católico, ni apostólico, ni romano. A pesar de seguir gestionando mi apostasía —lo cual es más complicado aún que darse de baja en algunos servicios de conexión a internet—, he de estar, por cojones y sin quererlo, muy influido por la lectura carpetovetónica del catolicismo, que todos los que lanzaban al televisor insultos dirigidos a los catalanes, los que se mofaban de la cara cortada de Ribéry, o incluso los silenciosos seguidores ecuatorianos del Barça estábamos profundamente influidos por la lectura castellanoaragonesa de la iglesia del Papa de Roma. Seguramente a un nivel freudiano o proustiano pero, en algún lugar de la espesa maraña neuronal que cada día me queman y matan el calor y el trabajo, se esconde un hombre de túnica celeste que bebe chupitos antes de ir a misa o incluso una vieja que reprueba su comportamiento, porque algo de mi —un poco a mi pesar— los comprendía a ambos, entendía todas sus acciones y todas sus motivaciones porque llevo tragando cristianismo de forma más o menos sutil desde que nací, está impregnado en nuestra sociedad y en nuestras costumbres. En ese preciso momento estaba bebiendo una bebida alcohólica estupefaciente con total tranquilidad y que me habían vendido en un local público que se dedica principalmente a ello porque las escrituras mitológicas de mi civilización, las que sigue la religión mayoritaria, cuentan que un príncipe judío que luchaba contra el poder de Roma dijo, como metáfora, que bebiéramos todos vino porque esa era su sangre. Este dato le valió a mi abuelo para contarme que el tal Cristo seguramente había sido uno de los primeros borrachos de la Humanidad, con la consiguiente reprimenda de mi abuela.
Por eso me provoca un humor negro, muy negro, que los cristianos más fanáticos, esos que crearon instituciones como la Inquisición —que aún existe a nivel interno y que hasta hace cuatro días presidía un tal Joseph Ratzinger— y que siempre se adhirieron al poder, genocidas incluidos, digan patochadas como que están “perseguidos” e incluso que llevan dos milenios estándolo. Todas las sectas utilizan ese truco: “Tú estás en posesión de la verdad, los demás son malos y no te comprende nadie salvo aquellos que pertenecen a la secta y son como tú”.
Pero, mira por donde, aquí un ateo y un pecador a conciencia, si los comprende.
Así que allí, mirando al techo del bar en un lugar de La Mancha mientras en la calle apagaban las luces para que unos muchachos vestidos como un ejército del siglo XVIII repicaran tambores, acabé exigiendo lo que una vez había leído en una autoproclamada Enciclopedia Católica:
Un alma como sustancia espiritual e inmortal que anima al cuerpo del hombre, en este caso, yo mismo.
Porque si esta es inmortal, no importa que esta se queme o sea absorbida. Porque las cosas que animan mi cuerpo suelen gustarme. Y porque siempre es más bello y cómodo, sobre todo a la hora de escribir, hablar de almas a gusto del consumidor que de tangibles células nerviosas, que ahora, al parecer, según una conocida cadena de supermercados e hipermercados, se regeneran.
Aleluya.
lunes 25 de julio de 2011
Mi alma pegada al techo de un bar de La Mancha
Se supone que has leído sobre:
alma,
cristianismo,
en un lugar de La Mancha,
perseguidos
domingo 19 de junio de 2011
#19j "Queridos" poderes fácticos:
La jornada laboral de ocho horas -ocho para trabajar, ocho para vivir y ocho para dormir-, que ahora intentais abolir a nivel práctico, con el llamado "Pacto del Euro", usando como excusa la crisis que vosotros mismos creásteis, se consiguió con esfuerzo, (mucha) dinamita y pistolas.
Viendo como os ponéis ahora por unos cuantos huevos y un par de empujones, no se si os viene a cuenta meteos en estos berenjenales.
Un saludo de otro más que será "moderado" mientras vosotros lo seáis.
Viendo como os ponéis ahora por unos cuantos huevos y un par de empujones, no se si os viene a cuenta meteos en estos berenjenales.
Un saludo de otro más que será "moderado" mientras vosotros lo seáis.
Se supone que has leído sobre:
#19j,
Pacto del Euro
domingo 22 de mayo de 2011
Vergüenza ajena en la jornada electoral
Lo que paso a relatar es, por desgracia, real y me ha ocurrido hace minutos.
Al ir a votar, en Torremolinos, he encontrado sobres en la mesa con la papeleta de uno de los "grandes" ya introducida.
No voy a nombrarlo para que no se me acuse de intentar difamar a unos u otros, ni nadie interprete que tomo partido por partido alguno (lo único bello aquí es esta redundancia), tampoco me parece el dato más interesante. Lo he denunciado a un interventor y ha derivado en una trifulca infantil, barriobajera entre dos talluditos interventores del Partido Popular y del PSOE en la qur amenazaban con "verse fuera" y las respectivas madres han quedado cubiertas, verbalmente, de gloria... La fiesta de la democracia.
He pensado, por un momento, que debería haber roto la papeleta que sostenía en la mano mientras guardaba cola y decir que "ante tal espectáculo, cambiaba mi voto", pero sólo hubiera sido un pequeño paripé dentro de otro paripé, pero no se me da bien mentir, no tengo la práctica de algunos.
Con su pan se lo coman, hacer de justiciero desenmascarado dos veces en una mañana sin haber dormido, se me hacía pesado.
Así que he "aclarado" mi apellido (nunca entenderé porque da tantos problemas burocráticos), he votado y me he despedido del simpático interventor que tan amablemente me ha atendido cuando aún esta mañana era "1er suplente de PRESIDENTE/A".
Por cierto, el chaval era del partido de las papeletas fuera (por dentro) de lugar.
A lo mejor a la próxima si que me voy a la playa.
Al ir a votar, en Torremolinos, he encontrado sobres en la mesa con la papeleta de uno de los "grandes" ya introducida.
No voy a nombrarlo para que no se me acuse de intentar difamar a unos u otros, ni nadie interprete que tomo partido por partido alguno (lo único bello aquí es esta redundancia), tampoco me parece el dato más interesante. Lo he denunciado a un interventor y ha derivado en una trifulca infantil, barriobajera entre dos talluditos interventores del Partido Popular y del PSOE en la qur amenazaban con "verse fuera" y las respectivas madres han quedado cubiertas, verbalmente, de gloria... La fiesta de la democracia.
He pensado, por un momento, que debería haber roto la papeleta que sostenía en la mano mientras guardaba cola y decir que "ante tal espectáculo, cambiaba mi voto", pero sólo hubiera sido un pequeño paripé dentro de otro paripé, pero no se me da bien mentir, no tengo la práctica de algunos.
Con su pan se lo coman, hacer de justiciero desenmascarado dos veces en una mañana sin haber dormido, se me hacía pesado.
Así que he "aclarado" mi apellido (nunca entenderé porque da tantos problemas burocráticos), he votado y me he despedido del simpático interventor que tan amablemente me ha atendido cuando aún esta mañana era "1er suplente de PRESIDENTE/A".
Por cierto, el chaval era del partido de las papeletas fuera (por dentro) de lugar.
A lo mejor a la próxima si que me voy a la playa.
lunes 16 de mayo de 2011
Si a los conciertos en el Velvet. No a la capitalización de la Cultura.
La fábula del pueblo que quería ser ciudad
Érase que se era no hace mucho tiempo, quizás ayer mismo o hace una semana, de un pueblo de ganaderos que quería ser ciudad.
Querían hacerlo ciudad y algún chamán de traje les convenció que esto se conseguía mediante la capitalización.
La primera y principal medida del cacique del pueblo es que debían dividirse a los animales entre «animales productivos», aquellos de los que el pueblo que se creía ciudad pensaba que vivía y consideraba su «principal activo capitalizable», y, por otro lado, «animales no productivos que solo comían y cagaban por allí». Los «animales productivos» eran los rebaños de ovejas y sus perros pastores y guardianes, las gallinas, los cerdos y las palomas domésticas. Los principales «animales no productivos» era una nutrida colonia de gatos que hacían su vida entre las que calles y los tejados del pueblo que quería ser ciudad y que tenían bastante mala prensa porque a veces alguno de ellos daba buena cuenta de alguna paloma de los numerosos palomares que poblaban las terrazas que, extraviada, se mezclaba con las palomas salvajes, según el edicto del cacique «ratas del aire».
Los gatos fueron eliminados, primero con disimulo y nocturnidad, luego a plena luz del día y haciendo de ello diversión popular, finalmente con desidia y descanso dejando las labores de exterminio a un perro guardián reentrenado para la labor.
Ocurrió que llegado el primer verano sin gatos, el pueblo que se creía ciudad sufrió una importante plaga de ratones y «ratas de la tierra». La solución del cacique y sus secuaces fue intentar matarlos con cebos envenenados.
Cuando los ganaderos descubrieron gran cantidad de gallinas, palomas “buenas” y “malas” e, incluso, perros muertos por haber comido el veneno que iba destinado a los ratones, pensaron que quizás aquella no era la forma más adecuada de llegar a ser una ciudad, dijera lo que dijera aquel chamán de traje al que, por cierto, no volvieron a ver. Se rumorea que es consejero de no se qué en la concejalía de no se cuánto de una ciudad costera.
Los hechos
Esta fábula me vino a la cabeza cuando me enteré de que el Ayuntamiento malagueño no concede la licencia que permite dar conciertos de música en directo al bar del centro que desde hace un tiempo hace una apuesta más fuerte y arriesgada por la música en vivo: el Club Velvet. No podrán dar más conciertos al parecer debido a la denuncia enviada desde la “competencia” —o, desde su escasa longitud de miras, así se consideran ellos— el ZZPub, para quien no lo conozca es un local con música rock para quinceañeros a los que su vecino heavy le aconseja los primeros discos que se tiene que bajar, en el que tardan un cuarto de hora en ponerte una copa (como camarero llevo muy mal eso) que te cobran a precio de oro. Ellos tienen licencia de Café Teatro que les permite dar conciertos. La usan para que toquen todos los meses los mismos grupos una serie de versiones, transformando a músicos a sueldo en meros tocadiscos. Un perro guardián reentrenado que hace bandera de su “legalidad” —el hueso que le da el amo— para unirse a la lucha contra la cultura independiente.
El hecho es grave por varios motivos.
La Selección Española
Con esto Málaga se une a las ciudades que persiguen la música en pequeños locales, otro caso especialmente llamativo es el de Granada, precisamente en el momento en el que la música estaba dejando, poco a poco, de ser una industria y volviendo a ser un arte. Los mismos que para, supuestamente defender a los artistas, votan leyes abusivas “contra la piratería” les niegan la oportunidad con estos cierres, amenazas y multas, a las bandas nuevas de crecer sobre un escenario. Para que todo el mundo lo entienda, lo explicaré con fútbol:
La Selección Española es campeona del mundo de fútbol y a todos nos encanta (¡Yuju!), esta Selección Española esta formada sobre todo por jugadores que se formaron en las categorías inferiores del Futbol Club Barcelona, eso ya no le gustará a todos pero es la realidad. La Selección Española juega normalmente en estadios que tienen vestuarios muy equipados con, incluso, un pequeño gimnasio y hasta piscina. Pero no siempre fue así. Los jugadores que pertenecían a las categorías inferiores de Barcelona, jugaron primero en "alevines" en campos que no tenían siquiera gradas, luego en "juveniles" o en "3ª" o "2ªB" en campos modestos que el mayor lujo que tienen es un puestecillo con cervezas y bocatas de tortilla regentado por una señora mayor muy simpática y en los que los vestuarios olían a lejía y las ducha estaban un poco atascadas por la cal.
Pues imaginen que las autoridades pertinentes hubieran decidido que de ahora en adelante sólo se podrán jugar partidos, en estadios que no solo posean minigimnasio y piscina en el vestuario si no que además las autoridades los reconozcan, y que —imprescindible— los presidentes de los clubes locales sean amigos suyos…
Imaginen que hubiera sido de la progresión de los Iniesta, Puyol, Xavi, etc.
Holanda campeona del mundo. A que jode.
Pues si dejamos que hagan esto con los bares que dan conciertos estaremos otros veinte años viendo a los mismos grupos y los que escuchamos música independiente volveremos a recurrir casi exclusivamente a lo que nos viene del extranjero, en lugares donde grupos si tienen facilidades tanto para ensayar como para tocar, porque no podremos ver directos como los de Malcortado o Betunizer. Suecia campeona del mundo.
«Sólo es cultura aquello que podemos capitalizar»
Siempre nos quedará la opción de que las instituciones con su paternalismo capitalizante a la caza del voto, nos regalen conciertos con muchos sellos de diputaciones y ayuntamientos para demostrar que ellos si están con la cultura, sólo ellos, porque a los demás no nos dejan, vaya a ser que se haga cualquier acto cultural sin que nos sirva de propaganda.
Un caso real de instituciones haciendo competencia desleal a pequeñas colectivos culturales:
El colectivo en cuestión tenía “atado” a un grupo para dar un concierto en Málaga, se metió por medio la institución y les ofreció más del doble de dinero para que dieran el concierto con sus respectivos sellos de “Las instituciones estamos con la cultura, como molamos, eh, ¡VÓTAME!”. Los integrantes del colectivo comprendieron al grupo, le desearon lo mejor, pero se quedaron sin organizar el concierto y sin posibilidades de crecer un poco más.
Es muy peligroso que las expresiones culturales queden exclusivamente en manos de las instituciones para su desarrollo. Pregunten en China o Cuba.
Que pena de futuro, dios
Gracias a la música independiente, o alternativa, o como la quieran llamar —yo la llamo “música de verdad”, pero no quiero ofender a Victor Manuel ni a Melendi— que escucho desde que pensaba que nunca me saldría barba —como a mi tío—, descubrí que cualquier espectro de la cultura solía tener un reverso que no salía en los medios. Que el cine no era solo Cazafantasmas o Rambo, había muchas películas que, como pasa con los grupos que me empezaban a gustar, no las anunciaban en las pausas publicitarias y que te movían muchas más cosas dentro que estas (no, no estoy hablando del porno). Que Stephen King sólo era entretenido pero me habría de enamorar de muchos escritores cuyos libros no podía comprar en el pequeño estante del estanco. Que la pintura no consiste en quién logra el retrato más realista… Que la publicidad también puede ser cultura si esta bien hecha, que la fotografía…
Todas estas cosas las fui comprendiendo mientras era un mico que con quinientas pesetas en el bolsillo —a veces, menos— se iba los viernes por la noche a ver conciertos de bandas que hasta entonces no conocía al extinto Disco Rincón de Benalmádena.
Espero que por ahí haya algún chaval como yo aunque ahora salga con tres euros. Sólo decirle dos cosas: Tranquilo, te saldrá la barba y lucha porque no te quiten esto, es más importante de lo que tú mismo imaginas.
Todo mi apoyo al Club Velvet y espero seguir disfrutando de tantos conciertos allí como el trabajo me permita. Un abrazo, Juandi.
Otros artículos de interés sobre el tema:
Sí a los conciertos en el Velvet Club, Málaga capital de la chapuza cultural de Ángel de los Ríos
Alegato a favor del Club Velvet: nobody said it was easy de Francisco Daniel Medina
Porque no de Gaby Beneroso
Érase que se era no hace mucho tiempo, quizás ayer mismo o hace una semana, de un pueblo de ganaderos que quería ser ciudad.
Querían hacerlo ciudad y algún chamán de traje les convenció que esto se conseguía mediante la capitalización.
La primera y principal medida del cacique del pueblo es que debían dividirse a los animales entre «animales productivos», aquellos de los que el pueblo que se creía ciudad pensaba que vivía y consideraba su «principal activo capitalizable», y, por otro lado, «animales no productivos que solo comían y cagaban por allí». Los «animales productivos» eran los rebaños de ovejas y sus perros pastores y guardianes, las gallinas, los cerdos y las palomas domésticas. Los principales «animales no productivos» era una nutrida colonia de gatos que hacían su vida entre las que calles y los tejados del pueblo que quería ser ciudad y que tenían bastante mala prensa porque a veces alguno de ellos daba buena cuenta de alguna paloma de los numerosos palomares que poblaban las terrazas que, extraviada, se mezclaba con las palomas salvajes, según el edicto del cacique «ratas del aire».
Los gatos fueron eliminados, primero con disimulo y nocturnidad, luego a plena luz del día y haciendo de ello diversión popular, finalmente con desidia y descanso dejando las labores de exterminio a un perro guardián reentrenado para la labor.
Ocurrió que llegado el primer verano sin gatos, el pueblo que se creía ciudad sufrió una importante plaga de ratones y «ratas de la tierra». La solución del cacique y sus secuaces fue intentar matarlos con cebos envenenados.
Cuando los ganaderos descubrieron gran cantidad de gallinas, palomas “buenas” y “malas” e, incluso, perros muertos por haber comido el veneno que iba destinado a los ratones, pensaron que quizás aquella no era la forma más adecuada de llegar a ser una ciudad, dijera lo que dijera aquel chamán de traje al que, por cierto, no volvieron a ver. Se rumorea que es consejero de no se qué en la concejalía de no se cuánto de una ciudad costera.
Los hechos
Esta fábula me vino a la cabeza cuando me enteré de que el Ayuntamiento malagueño no concede la licencia que permite dar conciertos de música en directo al bar del centro que desde hace un tiempo hace una apuesta más fuerte y arriesgada por la música en vivo: el Club Velvet. No podrán dar más conciertos al parecer debido a la denuncia enviada desde la “competencia” —o, desde su escasa longitud de miras, así se consideran ellos— el ZZPub, para quien no lo conozca es un local con música rock para quinceañeros a los que su vecino heavy le aconseja los primeros discos que se tiene que bajar, en el que tardan un cuarto de hora en ponerte una copa (como camarero llevo muy mal eso) que te cobran a precio de oro. Ellos tienen licencia de Café Teatro que les permite dar conciertos. La usan para que toquen todos los meses los mismos grupos una serie de versiones, transformando a músicos a sueldo en meros tocadiscos. Un perro guardián reentrenado que hace bandera de su “legalidad” —el hueso que le da el amo— para unirse a la lucha contra la cultura independiente.
El hecho es grave por varios motivos.
La Selección Española
Con esto Málaga se une a las ciudades que persiguen la música en pequeños locales, otro caso especialmente llamativo es el de Granada, precisamente en el momento en el que la música estaba dejando, poco a poco, de ser una industria y volviendo a ser un arte. Los mismos que para, supuestamente defender a los artistas, votan leyes abusivas “contra la piratería” les niegan la oportunidad con estos cierres, amenazas y multas, a las bandas nuevas de crecer sobre un escenario. Para que todo el mundo lo entienda, lo explicaré con fútbol:
La Selección Española es campeona del mundo de fútbol y a todos nos encanta (¡Yuju!), esta Selección Española esta formada sobre todo por jugadores que se formaron en las categorías inferiores del Futbol Club Barcelona, eso ya no le gustará a todos pero es la realidad. La Selección Española juega normalmente en estadios que tienen vestuarios muy equipados con, incluso, un pequeño gimnasio y hasta piscina. Pero no siempre fue así. Los jugadores que pertenecían a las categorías inferiores de Barcelona, jugaron primero en "alevines" en campos que no tenían siquiera gradas, luego en "juveniles" o en "3ª" o "2ªB" en campos modestos que el mayor lujo que tienen es un puestecillo con cervezas y bocatas de tortilla regentado por una señora mayor muy simpática y en los que los vestuarios olían a lejía y las ducha estaban un poco atascadas por la cal.
Pues imaginen que las autoridades pertinentes hubieran decidido que de ahora en adelante sólo se podrán jugar partidos, en estadios que no solo posean minigimnasio y piscina en el vestuario si no que además las autoridades los reconozcan, y que —imprescindible— los presidentes de los clubes locales sean amigos suyos…
Imaginen que hubiera sido de la progresión de los Iniesta, Puyol, Xavi, etc.
Holanda campeona del mundo. A que jode.
Pues si dejamos que hagan esto con los bares que dan conciertos estaremos otros veinte años viendo a los mismos grupos y los que escuchamos música independiente volveremos a recurrir casi exclusivamente a lo que nos viene del extranjero, en lugares donde grupos si tienen facilidades tanto para ensayar como para tocar, porque no podremos ver directos como los de Malcortado o Betunizer. Suecia campeona del mundo.
«Sólo es cultura aquello que podemos capitalizar»
Siempre nos quedará la opción de que las instituciones con su paternalismo capitalizante a la caza del voto, nos regalen conciertos con muchos sellos de diputaciones y ayuntamientos para demostrar que ellos si están con la cultura, sólo ellos, porque a los demás no nos dejan, vaya a ser que se haga cualquier acto cultural sin que nos sirva de propaganda.
Un caso real de instituciones haciendo competencia desleal a pequeñas colectivos culturales:
El colectivo en cuestión tenía “atado” a un grupo para dar un concierto en Málaga, se metió por medio la institución y les ofreció más del doble de dinero para que dieran el concierto con sus respectivos sellos de “Las instituciones estamos con la cultura, como molamos, eh, ¡VÓTAME!”. Los integrantes del colectivo comprendieron al grupo, le desearon lo mejor, pero se quedaron sin organizar el concierto y sin posibilidades de crecer un poco más.
Es muy peligroso que las expresiones culturales queden exclusivamente en manos de las instituciones para su desarrollo. Pregunten en China o Cuba.
Que pena de futuro, dios
Gracias a la música independiente, o alternativa, o como la quieran llamar —yo la llamo “música de verdad”, pero no quiero ofender a Victor Manuel ni a Melendi— que escucho desde que pensaba que nunca me saldría barba —como a mi tío—, descubrí que cualquier espectro de la cultura solía tener un reverso que no salía en los medios. Que el cine no era solo Cazafantasmas o Rambo, había muchas películas que, como pasa con los grupos que me empezaban a gustar, no las anunciaban en las pausas publicitarias y que te movían muchas más cosas dentro que estas (no, no estoy hablando del porno). Que Stephen King sólo era entretenido pero me habría de enamorar de muchos escritores cuyos libros no podía comprar en el pequeño estante del estanco. Que la pintura no consiste en quién logra el retrato más realista… Que la publicidad también puede ser cultura si esta bien hecha, que la fotografía…
Todas estas cosas las fui comprendiendo mientras era un mico que con quinientas pesetas en el bolsillo —a veces, menos— se iba los viernes por la noche a ver conciertos de bandas que hasta entonces no conocía al extinto Disco Rincón de Benalmádena.
Espero que por ahí haya algún chaval como yo aunque ahora salga con tres euros. Sólo decirle dos cosas: Tranquilo, te saldrá la barba y lucha porque no te quiten esto, es más importante de lo que tú mismo imaginas.
Todo mi apoyo al Club Velvet y espero seguir disfrutando de tantos conciertos allí como el trabajo me permita. Un abrazo, Juandi.
Otros artículos de interés sobre el tema:
Sí a los conciertos en el Velvet Club, Málaga capital de la chapuza cultural de Ángel de los Ríos
Alegato a favor del Club Velvet: nobody said it was easy de Francisco Daniel Medina
Porque no de Gaby Beneroso
Se supone que has leído sobre:
Club Velvet,
salas de conciertos
miércoles 2 de marzo de 2011
Nunca he compartido la máxima de que una imagen vale más que mil palabras porque, entre otras cosas, hubiera sido privarnos del último Borges —tan inteligente y tan lúcido— cómo entendedor del mundo.
Soy de los que, como Orwell, creen que pensamos con palabras, que las palabras nos enriquecen, que un empobrecimiento del lenguaje significa necesariamente un empobrecimiento en la calidad de nuestro pensamiento.
El Gran Hermano —que hoy estás palabras signifiquen para mayoría de la gente de este país las vivencias filmadas de unos iletrados, apoya mi teoría— de la novela 1984, suprimía palabras, emborronaba y alteraba sus significados, creaba un argot vulgar y con un vocabulario limitado para limitar a su vez la libertad de pensamiento de sus súbditos. La realidad es que, evitando hablar de conspiraciones y evidencias, en la mayoría de los casos no ha sido ni es necesario un “Gran Hermano” para que este proceso se generalice —aunque el de el canal de Berlusconi quizás haya ayudado algo—, han sido los propios lectores y oyentes —habituales, menos habituales y potenciales— los que van renunciado a la palabra, al menos, como medio principal de expresión. Hoy escribimos más que nunca gracias a internet, pero para comunicarlos mayoría de la población hace uso de grafísmos EXAGERADOS!!!!!!! e incorrectos así como de cucamonas visuales para hacerse entender :( Para que describir tus sentimientos y sensaciones de forma más o menos aproximada si con dos puntos y un paréntesis de apertura o cierre que, con suerte, el programa que usas transformará en la cara de un monigote amarillo, lo tienes solventado y listo para asimilar y continuar la conversación, sin dar, por supuesto, tiempo a la reflexión, ¿para qué?
De nuevo la imagen y las mil palabras y no es ya una cuestión de ahorro si no de inmediatez, vivimos obsesionados con la inmediatez como en esos supermercados en los que te aceleran con música de tempo rápido para que tardes poco en hacer tus compras y dejes hueco a más clientes, esos supermercados que ahora están enclavados en centros comerciales que distingues de las calles comerciales en las que se encuentran, a su vez, por el techo y el hilo musical.
Pues bien, como uno es hombre de su tiempo y sería una contradicción extenderme mucho más para presentar el sujeto que os presento hoy, anuncio que he creado una página en el servicio Tumblr:
http://lagentenolee.tumblr.com
Está basada en este concepto de inmediatez, vanagloriada inmediatez, e intenta ser algo así como el reverso siniestro de esta querida verborrea mía. En ella no existen palabras —ni siquiera tiene un nombre real su símbolo visual es el jeroglífico que titula esta entrada— solo imágenes, imágenes para comentar u opinar sobre y alrededor de la realidad que nos rodea o, quién sabe, si contar historias, ya iré viendo… Es otro juguete, como ya dije de su hermana mayor de letras y reflexión: «es otro tejado desde el que tirar piedras». Espero que os entretenga (del inglés entertainment).
Soy de los que, como Orwell, creen que pensamos con palabras, que las palabras nos enriquecen, que un empobrecimiento del lenguaje significa necesariamente un empobrecimiento en la calidad de nuestro pensamiento.
El Gran Hermano —que hoy estás palabras signifiquen para mayoría de la gente de este país las vivencias filmadas de unos iletrados, apoya mi teoría— de la novela 1984, suprimía palabras, emborronaba y alteraba sus significados, creaba un argot vulgar y con un vocabulario limitado para limitar a su vez la libertad de pensamiento de sus súbditos. La realidad es que, evitando hablar de conspiraciones y evidencias, en la mayoría de los casos no ha sido ni es necesario un “Gran Hermano” para que este proceso se generalice —aunque el de el canal de Berlusconi quizás haya ayudado algo—, han sido los propios lectores y oyentes —habituales, menos habituales y potenciales— los que van renunciado a la palabra, al menos, como medio principal de expresión. Hoy escribimos más que nunca gracias a internet, pero para comunicarlos mayoría de la población hace uso de grafísmos EXAGERADOS!!!!!!! e incorrectos así como de cucamonas visuales para hacerse entender :( Para que describir tus sentimientos y sensaciones de forma más o menos aproximada si con dos puntos y un paréntesis de apertura o cierre que, con suerte, el programa que usas transformará en la cara de un monigote amarillo, lo tienes solventado y listo para asimilar y continuar la conversación, sin dar, por supuesto, tiempo a la reflexión, ¿para qué?
De nuevo la imagen y las mil palabras y no es ya una cuestión de ahorro si no de inmediatez, vivimos obsesionados con la inmediatez como en esos supermercados en los que te aceleran con música de tempo rápido para que tardes poco en hacer tus compras y dejes hueco a más clientes, esos supermercados que ahora están enclavados en centros comerciales que distingues de las calles comerciales en las que se encuentran, a su vez, por el techo y el hilo musical.
Pues bien, como uno es hombre de su tiempo y sería una contradicción extenderme mucho más para presentar el sujeto que os presento hoy, anuncio que he creado una página en el servicio Tumblr:
http://lagentenolee.tumblr.com
Está basada en este concepto de inmediatez, vanagloriada inmediatez, e intenta ser algo así como el reverso siniestro de esta querida verborrea mía. En ella no existen palabras —ni siquiera tiene un nombre real su símbolo visual es el jeroglífico que titula esta entrada— solo imágenes, imágenes para comentar u opinar sobre y alrededor de la realidad que nos rodea o, quién sabe, si contar historias, ya iré viendo… Es otro juguete, como ya dije de su hermana mayor de letras y reflexión: «es otro tejado desde el que tirar piedras». Espero que os entretenga (del inglés entertainment).
Se supone que has leído sobre:
Autobombo,
autobombo y más autobombo,
lagentenolee.tumblr.com
martes 22 de febrero de 2011
A los cien mil "Chinaskis"
Me prometo no escribir canción ni poema con grandes mentiras o medias verdades empachadas de palabras sencillas para halagar oídos dispuestos de niñas crédulas o de las que quieren ser crédulas, que lo mismo da.
Me prometo no hacer de mi barba una careta, de mi peinado una identidad ni de mis ropas un disfraz.
Me prometo no divertirme con y cara a la galería, para luego agarrarme el mentón en fotos en blanco y negro y escribir con o sin música de fondo sobre mis humanos sentimientos para tener una excusa para seguir divirtiéndome con y cara a la galería.
Me prometo que si he de hacer de mi cultura —con tanto gusto y ningún esfuerzo adquirida— un arma, la usaré para causas si no más grandes, al menos, más honradas que el cortejo del pavo real o el reclamo del cazador.
Me prometo ser considerado con quién me quiera leer y escuchar no haciéndoles ver que aquello que encontré en otros libros en otras mentes, más desconocidas o o más populares, es producto de mi creatividad y talento y, para mayor escarnio, muestra de mi originalidad; siendo, de esta forma tan sencilla, considerado, de un tiro, con mis lectores y con mis leídos.
Me prometo seguir prometiéndome actos de este tipo, más y más concretos cuanto más viejo, aprendiendo de errores propios y ajenos en la huida del peor de los ridículos. En ridículo ante uno mismo. Ese que tantas veces tapamos con la vanidad que nos devuelve al primer párrafo:
Me prometo no escribir canción ni poema con grandes mentiras o medias verdades empachadas de palabras sencillas para halagar oídos dispuestos de niñas crédulas...
Me prometo no hacer de mi barba una careta, de mi peinado una identidad ni de mis ropas un disfraz.
Me prometo no divertirme con y cara a la galería, para luego agarrarme el mentón en fotos en blanco y negro y escribir con o sin música de fondo sobre mis humanos sentimientos para tener una excusa para seguir divirtiéndome con y cara a la galería.
Me prometo que si he de hacer de mi cultura —con tanto gusto y ningún esfuerzo adquirida— un arma, la usaré para causas si no más grandes, al menos, más honradas que el cortejo del pavo real o el reclamo del cazador.
Me prometo ser considerado con quién me quiera leer y escuchar no haciéndoles ver que aquello que encontré en otros libros en otras mentes, más desconocidas o o más populares, es producto de mi creatividad y talento y, para mayor escarnio, muestra de mi originalidad; siendo, de esta forma tan sencilla, considerado, de un tiro, con mis lectores y con mis leídos.
Me prometo seguir prometiéndome actos de este tipo, más y más concretos cuanto más viejo, aprendiendo de errores propios y ajenos en la huida del peor de los ridículos. En ridículo ante uno mismo. Ese que tantas veces tapamos con la vanidad que nos devuelve al primer párrafo:
Me prometo no escribir canción ni poema con grandes mentiras o medias verdades empachadas de palabras sencillas para halagar oídos dispuestos de niñas crédulas...
NOTA PARA QUIÉN DESCONOZCA EL DATO: Chinaski es el seudónimo del cien mil veces copiado, más o menos veladamente, Charles Bukowski, ahora popular —esto pesará a más de uno— escritor con el gran merito de que sus plagiadores, además de copiar su obra, buscan copiar su persona.
Se supone que has leído sobre:
arte egoreferencial,
cantante y bailarín de pop,
cultura,
disfraz,
la galería,
la poesía no es mi negocio,
niñas crédulas,
poesía
viernes 18 de febrero de 2011
Alejando va al WC
Alejando llegó a casa contrariado y dio un portazo tras de sí. Había tenido que huir de la consulta de aquel medicucho naturista. No soportaba a los charlatanes, nunca los había soportado. Y aquel tipo con bata y melenas le pareció uno de tomo y lomo.
Casi le entra la risa cuando conectó con aquellos electrodos a Lidia, su pareja, a aquel ordenador. Parecía una de esas “máquinas de la verdad” que usaban los programas de cotilleo hacía unos años.
Pero lo que no soportó fue cuando el hippie embatado comenzó a mezclar problemas físicos, lógicos en una persona que hacía frente a un trabajo intenso sentada durante horas, con psicología barata de azucarillo. Hubo de irse, para «no montar una escena», Lidia le había pedido encarecidamente que la acompañase, además con la condición de que si no la «apoyaba en esto» se molestaría. Pero Alejando no aguanto más.
Vio tras las barbas y gafitas del autoproclamado médico el rostro de aquel curandero descarado que le sacaba los cuartos cuánto podía a su analfabeta abuela. Lidia era farmacéutica y una persona inteligente y culta.
«Da igual, da igual los libros que lean y la carrera que estudien… Las mujeres siempre necesitarán un curandero, un tipo con conocimientos místicos que a los que ellas no pueden acceder… ¡Un gilipollas que las engañe a sabiendas con historias de progreso personal!»
Alejando se extrañó a si mismo de la violento de su razonamiento. Él, un hombre progresista que había acudido a manifestaciones por la legalización del aborto y se había sorprendido gritando “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, él que siempre había tratado a las mujeres como iguales, a él que le deban rabia los chistes y gracietas machistas de otros hombres… Ahora pensaba como un reaccionario de los que dicen “Mujer tenías que ser” cuando alguien se confunde en una rotonda.
Se preparó un café y encendió un cigarrillo para reflexionar. Cuándo éstas drogas lo llevaron a sentarse en el trono de porcelana que había al lado de la bañera —a cagar— echo mano a una revista, como solía hacer. Era una de esas “revistas para mujeres” que compraba Lidia, no era seguidora de ninguna en concreto y cambiaba de semana en semana, solían gustarle las de moda y lifestyle, nunca le habían gustado las de amoríos de famosetes.
La revista anunciaba una dieta milagrosa en la portada.
Mientas, con la ayuda de los laxantes consumidos y el entretenimiento vacío de la revista, Alejando realizaba su digna e inevitable labor, lo comprendió todo.
Casi le entra la risa cuando conectó con aquellos electrodos a Lidia, su pareja, a aquel ordenador. Parecía una de esas “máquinas de la verdad” que usaban los programas de cotilleo hacía unos años.
Pero lo que no soportó fue cuando el hippie embatado comenzó a mezclar problemas físicos, lógicos en una persona que hacía frente a un trabajo intenso sentada durante horas, con psicología barata de azucarillo. Hubo de irse, para «no montar una escena», Lidia le había pedido encarecidamente que la acompañase, además con la condición de que si no la «apoyaba en esto» se molestaría. Pero Alejando no aguanto más.
Vio tras las barbas y gafitas del autoproclamado médico el rostro de aquel curandero descarado que le sacaba los cuartos cuánto podía a su analfabeta abuela. Lidia era farmacéutica y una persona inteligente y culta.
«Da igual, da igual los libros que lean y la carrera que estudien… Las mujeres siempre necesitarán un curandero, un tipo con conocimientos místicos que a los que ellas no pueden acceder… ¡Un gilipollas que las engañe a sabiendas con historias de progreso personal!»
Alejando se extrañó a si mismo de la violento de su razonamiento. Él, un hombre progresista que había acudido a manifestaciones por la legalización del aborto y se había sorprendido gritando “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, él que siempre había tratado a las mujeres como iguales, a él que le deban rabia los chistes y gracietas machistas de otros hombres… Ahora pensaba como un reaccionario de los que dicen “Mujer tenías que ser” cuando alguien se confunde en una rotonda.
Se preparó un café y encendió un cigarrillo para reflexionar. Cuándo éstas drogas lo llevaron a sentarse en el trono de porcelana que había al lado de la bañera —a cagar— echo mano a una revista, como solía hacer. Era una de esas “revistas para mujeres” que compraba Lidia, no era seguidora de ninguna en concreto y cambiaba de semana en semana, solían gustarle las de moda y lifestyle, nunca le habían gustado las de amoríos de famosetes.
La revista anunciaba una dieta milagrosa en la portada.
Mientas, con la ayuda de los laxantes consumidos y el entretenimiento vacío de la revista, Alejando realizaba su digna e inevitable labor, lo comprendió todo.
Se supone que has leído sobre:
Alejandro,
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